Estoy con Javi en el camino hacia Valencia. En unas horas quedamos con mi amiga Ainoa y su novio Sergio. Estamos en el tren al que conseguimos llegar unos minutos antes de su salida, porque aparcar en el centro de Alicante no es la tarea fácil. Además si salimos de casa una hora mas tarde de lo planeado.
Pero desde principio...
Ayer hemos pasado un día estupendo. Hacia un tiempo genial. No novio me hizo un desayuno de copos de avena, platano y batido de chocolate, igual rico que en Leipzig. Acordaba bien como hacerlo!
El también desayuno. Era unas de las diferencias que descubrí cuando vine a torrevieja por la segunda vez. Que desayuna. También dejó de fumar y nos cogemos por la mano sin miedo que nos ven sus padres o tío Paco. Y lo más importante que no tengo remordimientos de conciencia por sentir cosas a el. Y me encanta! Por fin podemos estar felices. Sólo me da pena que por poco días. Pero mientras dura disfrutamos lo máximo posible.
Pues después de desayuno rico salimos al paseo marítimo. Estábamos en el pleno sol que nos daba consuelo después de los meses duros pasados por Alemania y Polonia (con "duros" me refiero a -17 grados).
Luego fuimos a tomar un zumo de naranja y a pasear en el puerto. Para comer fuimos en su coche (el zorro se llama y es el coche mas bonito en toda la España, porque ya en Polonia le gana el coche de mi madre). Fuimos al centro comercial Zenia. Por la primera vez comi cordero en forma de brochetas (tiene el sabor gracioso, sabe un poco como leche de cabra) y una aceituna con hueso adentro. Fue muy guay comerlo iluminados con el sol a las 5 por la tarde, mientras por Polonia seguro que había oscuridad y frio.
Luego volvimos a casa, cenamos con padres de Javi y salimos otra vez, esta vez a la playa donde estábamos solos apoyados con la roca, mirando las estrellas, oyendo sólo tres cosas: las olas, la música y nuestras voces. Si fuese más romántica diría en vez de nuestras voces, latidos de corazónes.
Nos acostamos a las 2 por la mañana y me despertó el ruido de subir la persiana. Ya no podía dormir, hablamos un poco y nos levantamos. Pero en vez de salir a las 8.30 salimos una hora mas tarde, y eso (junto con mi sugestión a Javi de cambiar la americana por el jersey) provocó un poco de nervios si llegamos al tren hacia Valencia. Al final lo conseguimos y ahora estamos aquí, en el Renfe, parados unos minutos en la estación Xátiva. Espero que tengamos un bonito dia hoy, estoy segura de eso. Tengo todo lo que necesito y me encanta.
Pero desde principio...
Ayer hemos pasado un día estupendo. Hacia un tiempo genial. No novio me hizo un desayuno de copos de avena, platano y batido de chocolate, igual rico que en Leipzig. Acordaba bien como hacerlo!
El también desayuno. Era unas de las diferencias que descubrí cuando vine a torrevieja por la segunda vez. Que desayuna. También dejó de fumar y nos cogemos por la mano sin miedo que nos ven sus padres o tío Paco. Y lo más importante que no tengo remordimientos de conciencia por sentir cosas a el. Y me encanta! Por fin podemos estar felices. Sólo me da pena que por poco días. Pero mientras dura disfrutamos lo máximo posible.
Pues después de desayuno rico salimos al paseo marítimo. Estábamos en el pleno sol que nos daba consuelo después de los meses duros pasados por Alemania y Polonia (con "duros" me refiero a -17 grados).
Luego fuimos a tomar un zumo de naranja y a pasear en el puerto. Para comer fuimos en su coche (el zorro se llama y es el coche mas bonito en toda la España, porque ya en Polonia le gana el coche de mi madre). Fuimos al centro comercial Zenia. Por la primera vez comi cordero en forma de brochetas (tiene el sabor gracioso, sabe un poco como leche de cabra) y una aceituna con hueso adentro. Fue muy guay comerlo iluminados con el sol a las 5 por la tarde, mientras por Polonia seguro que había oscuridad y frio.
Luego volvimos a casa, cenamos con padres de Javi y salimos otra vez, esta vez a la playa donde estábamos solos apoyados con la roca, mirando las estrellas, oyendo sólo tres cosas: las olas, la música y nuestras voces. Si fuese más romántica diría en vez de nuestras voces, latidos de corazónes.
Nos acostamos a las 2 por la mañana y me despertó el ruido de subir la persiana. Ya no podía dormir, hablamos un poco y nos levantamos. Pero en vez de salir a las 8.30 salimos una hora mas tarde, y eso (junto con mi sugestión a Javi de cambiar la americana por el jersey) provocó un poco de nervios si llegamos al tren hacia Valencia. Al final lo conseguimos y ahora estamos aquí, en el Renfe, parados unos minutos en la estación Xátiva. Espero que tengamos un bonito dia hoy, estoy segura de eso. Tengo todo lo que necesito y me encanta.


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