Las cifras

miércoles, 19 de abril de 2017

Bischofswerda

El título de la entrada es el nombre de una ciudad en Alemania colocada entre Dresde y Breslavia. No tenía idea que título poner y la respuesta encontré en el tren donde estoy ahora, después del comunicado "siguiente parada".


Estoy volviendo de Leipzig. He estado allí desde el miércoles. Hemos pasado el tiempo muy bonito, hemos hecho muchas cosas tal como ver el partido de Leipzig contra Freiburg, fuimos al zoo, a parque para niños, comimos desayuno de Pascua juntos, celebramos Śmigus Dyngus (entonces Javi se ha roto su taza que no le gustaba), salimos a pasear y tomar cosas, exploramos lugares nuevos de Leipzig. Si quisiera describirlo todo por aquí tardaría un día entero!


A las 22.08 debo de estar en Breslavia. Iba a coger el tren que salía de Dresde a las 12, pero por  casualidad no lo hice. Fue porque ayer nos acostamos muy tarde, puse el despertador a las 8 por la mañana, puse mi antifaz y tapones que me protegen del ronco de Javi, y..... Me despertó su ronco! Medio consciente pensé: no siento mis tapones. Se me han caído? Los dos? Eso me provocó de mirar la hora y eran..... ¡las 9.12! A las 9.15 dijimos de salir, y nos levantamos 3 minutos antes de la dicha salida. Decidí de coger el otro tren, porque ni me daba tiempo de hacerme bocadillos ni desayunar. Además desde la cama, mirando por la ventana, hacía una mañana bonita y soleada. Luego después de decidir que coger el otro tren se ocurrió que hacía 3 grados y empezó a nevar. Así que la mayoría de mañana pasamos en el piso y luego ya fuimos a la estación de trenes donde fuimos a Pizza Hut. Eso fue el colmo. La próxima vez cuando quiera invitar a alguien a tomar algo, me aseguraré que llevo dinero en efectivo. Todo empezó hace tres días...
El lunes Javi tuvo una idea de ir a un barrio de Leipzig que todavía no conocía. Nos dijeron que es un barrio bonito, en Google se veía las fotos de canales y mucha naturaleza. Fuimos allí con todo el frio que hacía, llegamos a la última parada y... junto con nosotros estaba solo un hombre muy raro que al salir del tren salto al charco de lluvia. Eso fue sólo principio de la gente extraordinaria que vimos por allí. Había un montón de hipsters y lugares extraños. Una fábrica abandonada, una iglesia que está hecha una casa, pero todavía las campanadas siguen sonando, etc. Fuimos a tomar algo, pedimos una pizza de que Javi con la precisión de un neurocirujano quitaba cada parte de verduras que llevaba la dicha pizza. Después de comerla quería pagar. Se acercó una camarera joven y maja y me dijo que mi tarjeta de mastercard no sirve aquí. Menos mal que tuvimos efectivo.


El martes, ayer, fuimos a tomar un café, chocolate y tiramisu, y en la hora de pagar la camarera dice que MasterCard aceptan desde 10 euros (no nos llegaba). Javi como el jeque saca su Visa y la camarera dice que visa funciona a partir de 20 euros. La camarera Índico  su tarjeta alemana y dice que aquella sirve. Javi con risa dice "nur drei euros". Al final pagó el con efectivo.
El miercoles, hoy, fuimos a Pizza Hut donde deberían de aceptar todo, y en la hora de pagar el camarero dijo que la máquina de cobrar se ha roto.
Ya se que antes de ir a Alemania hay que tener o tarjeta del banco de allí o efectivo.
Ojalá poder vernos por más tiempo!