Las cifras

miércoles, 12 de julio de 2017

Vuelta a la vida

Por fin llegaron las vacaciones!! Durante este año la Universidad intentó hacer todo lo posible para vencerme. Sin éxito ✌ he aprobado todo y por fin puedo volver a ser humano.

A descansar cuando me apetezca, a salir de paseo cuando me de las ganas, a ignorar el alarma cuando suena a las 11 de la mañana. Por fin!


Desde hace dos semanas he estado en mi casita y he pasado los dias tranquilamente aquí, a veces solo voy a otra ciudad. En Wrocław la ultima vez estuve el día 2 de julio, cuando salimos de fiesta y el día siguiente fuimos a parque de tranpolinas. Fue una placer ir allí y no tener que arreglar nada relacionado con mis estudios.


Estos días el tiempo está loco. La temperatura por la mañana llega a 30 grados para bajar a las 15 grados en la siguiente hora. Lluvia, sol, lluvia, sol. Menos mal que estoy acostumbrada a vivir en este clima (no como el gran autor del blog lebendasleben) y se que ropa poner cada dia y que llevar encima a la mochila, para que no me afecten los cambios del tiempo.



Esos días libres tan bonitos dedico también a autodesarrollo culinario. Bueno, exageré un poco. La verdad es que cuando mi madre limpiaba la cocina, encontré dos paquetes de garbanzos que me dio en febrero la madre de Javi, esperando que haré algo de comer que lleva ese gracioso frijol. Y así pasó medio año y ni siquiera he abierto un paquete. Pues hace dos dias metí los garbanzos al agua para que la absorben, y tomé la decision de posponer buscar alguna receta al dia siguiente. Cuando llegó el dicho día, busque en el diccionario como se llama esta verdura feilla en polaco para poder usar alguna receta polaca (ya tengo la mala experiencia con recetas españolas. Siempre falta algo, como en  Navidad cuando Javi iba a hacer algo español de recetas de su madre. Al final  no pudimos encontrar algunas cosas en las tiendas. Un poco resignado decidió hacer la ensaladilla rusa, porque fue el plato cuyo la mayoría de ingredientes fue alcanzable, aunque falto pimiento de lata y salchichas de cangrejo).
Entonces encontré una receta para chuletas de garbanzos. Al final salieron medio ricos, a mi madre le gustaron y a mi abuelo no. Y me puso muy negro criticandolos.


El segundo paso del autodesarrollo forzado fue cuando me apetecía comer algo dulce. Pero llevo días sin comer dulces, asi que tampoco tenía nada en casa para picar. Pues decidí hacer la tarta. De chocolate. A las diez de la noche. Para mi defensa puedo decir que llevaba zanahorias y miel, que la hace medio sana, y que era muy rica ♥. Era, porque ya está comida por nuestra trinidad.
Y aquí, para el final bonito, viene una de las mejores bebidas veraniegas, el batido de yogur y fresas, que cierra esta entrada.