Los últimos días pasamos entre unos pueblos de Andalucía de la región Jaén. A uno de ellos le tengo mucho cariño por ser mi lugar donde estuve de Erasmus. Se llama Linares.
No es una ciudad grande, no tiene playa, las conexiones entre el resto de España son bastante malas porque te pilla lejos cada sitio más bonito. La ciudad "más grande" cerca de Linares es Jaén que es una de las ciudades más feas (según mi opinión) que había visto en España. Esas cosas no sabía yo hace dos años cuando vine aquí. Por eso me extrañaban preguntas de los estudiantes de Linares "¿Por qué has elegido Linares y no Granada o CUALQUIER otra ciudad?".
La respuesta es muy simple: fue el único sitio de España con que mi Universidad de Polonia tenía hecho el contrato. Y de esta manera pasé medio año en un pueblo de Andalucía, 2500 kilómetros alejado de mi casa, con la gente que al principio no entendía por el duro dialecto andaluz. Hace dos años ni siquiera sospechaba que el medio año que me esperaba iba a cambiar tanto mi vida...
Pues ha sido una experiencia interesante volver allí otra vez, después de dos años. Observar los mismos lugares, pero teniendo ya otra vida. Acordando sitios, pasando por calles por cuales solía pasear cada día. Viendo que reconstruían una iglesia cuya torre dibujé una vez con lápiz. Ver otra vez mi universidad, con el cielo atardeciendo...
Pasé por la portada del piso donde vivía y me encontré con una mujer con discapacidades mentales (guiada por su padre) que me observaba cada dia desde su ventana dándome cada vez el susto grande.
¡Cuantos recuerdos tengo de allí!
Ayer volvimos ya a Torrevieja, todo el viaje cantando canciones en el coche. Me gusta observar las vistas por la ventana, se distinguen mucho de las de mi país.
Ayer volvimos ya a Torrevieja, todo el viaje cantando canciones en el coche. Me gusta observar las vistas por la ventana, se distinguen mucho de las de mi país.
También me gusta poner mi mano fuera de la ventana y sentir la fricción del aire mientras vamos con alta velocidad en la autovía. Una vez saqué mi mano mientras Javi adelantaba el otro coche, y el conductor del otro coche pensó que le enseñaba el dedo del corazón (el de f*ck y*u) y también nos lo enseñó. Menos mal que por mi culpa no nos chocó ni hizo otra cosa!
Planes para hoy? La playa y el sol!









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